Registro de archivo
Qué es el Open Desk
Una mesa, varios artistas, ninguna jerarquía de cartel.
El Open Desk es un formato de sesión colectiva en el que varios artistas comparten la misma mesa de trabajo —una misma mesa de sonido, los mismos sintetizadores y el mismo ordenador de directo— y se van relevando en turnos cortos durante una única sesión continua. A diferencia de un cartel convencional, donde cada nombre tiene su bloque de tiempo cerrado, aquí la sesión no se detiene entre artista y artista: quien sale deja el sonido en marcha para que quien entra construya sobre él, de manera que el público asiste a una transición continua más que a una sucesión de conciertos independientes.
El archivo documenta este formato desde que apareció, a mediados de la década de 2010, en sesiones reducidas en salas de formato íntimo de Gràcia y el Raval, pensadas inicialmente como encuentro de trabajo entre productores que se conocían entre sí. Con el tiempo, el Open Desk se abrió al público y pasó a formar parte de la programación habitual de algunas instalaciones y ciclos de la escena, sin perder nunca su carácter de sesión de trabajo compartida —el rasgo que lo distingue de cualquier otro formato de directo documentado en este archivo.

Cómo se estructura la sesión
Formato y estructura de la sesión
Turnos cortos, equipo compartido, orden abierto.
Cada sesión de Open Desk documentada por el archivo sigue una lógica parecida, aunque el orden exacto de los artistas se decide el mismo día: la mesa se monta con un único conjunto de equipamiento —un mezclador, una o dos cajas de ritmos y un portátil con el software de directo— que todos los participantes aprenden a usar antes de empezar. Los turnos suelen durar entre diez y veinte minutos, tiempo suficiente para que cada artista deje su huella sonora sin llegar a un set completo, y el relevo se hace sin cortar la música: quien entra escucha unos minutos antes de intervenir, de modo que la transición se nota en la textura del sonido más que en un corte evidente.
Esta manera de trabajar exige un nivel de escucha mutua que no es habitual en un cartel convencional, y es precisamente esta tensión —entre la voluntad individual de cada artista y la necesidad de mantener un hilo sonoro común— lo que el archivo considera más valioso de documentar. No hay ensayo previo completo: la coordinación se resuelve en directo, y el resultado final —a veces más áspero, a veces sorprendentemente cohesionado— varía de una sesión a otra, lo que hace que ningún Open Desk documentado pueda repetirse exactamente igual.
Dentro de la sección de imprescindibles
Por qué es uno de los imprescindibles de la escena
Imprevisibilidad y descubrimiento, no espectáculo programado.
El archivo clasifica el Open Desk como imprescindible porque reúne dos cualidades que rara vez coinciden en un mismo formato: la imprevisibilidad del resultado final —ni los propios artistas saben del todo hacia dónde derivará la sesión— y la posibilidad real de descubrir talento que todavía no tiene un directo propio consolidado. Muchos nombres que hoy aparecen documentados en la sección de talleres y actividades de formación del archivo hicieron sus primeras intervenciones públicas precisamente en una mesa compartida de este tipo, antes de tener suficiente repertorio para sostener un set en solitario.
Esta combinación —riesgo técnico real y puerta de entrada para artistas emergentes— es lo que hace que el Open Desk siga apareciendo, sesión tras sesión, entre los formatos que el archivo recomienda seguir de cerca a quien quiera entender la escena electrónica de Barcelona más allá del cartel habitual de un festival.
Continuidad editorial
Relación con instalaciones y actividades
Cómo el Open Desk se conecta con el resto del registro.
El Open Desk suele encontrar espacio dentro de la programación de algunas de las instalaciones audiovisuales de Barcelona que el archivo cataloga, especialmente aquellas salas de formato reducido donde la proximidad entre público y mesa de sonido forma parte de la experiencia. También mantiene un vínculo directo con las actividades y talleres de formación en música electrónica: no es extraño que una misma persona pase, en pocos meses, de asistir a un taller práctico a intervenir por primera vez en una sesión de Open Desk abierta al público.
Para quien quiera situar este formato dentro del conjunto de crónicas y reportajes que publica el archivo, la revista de Cau d'Orella reúne las piezas donde se documentan sesiones concretas, artista a artista. Desde aquí se puede volver en cualquier momento a la portada del archivo para seguir explorando quince años de escena electrónica en Barcelona.
Dudas habituales
Preguntas frecuentes
¿Qué es una sesión Open Desk?
Una sesión colectiva en la que varios artistas comparten la misma mesa de sonido y se van relevando en turnos cortos sin detener la música, en lugar de tocar cada uno su propio bloque cerrado.
¿Se pueden comprar entradas para un Open Desk concreto?
No desde esta página. Cau d'Orella documenta el formato como archivo editorial; no organiza sesiones ni vende entradas para ninguna edición concreta.
¿Por qué el archivo sitúa el Open Desk entre los imprescindibles?
Porque combina imprevisibilidad real en el resultado final con una puerta de entrada habitual para artistas emergentes, dos cualidades que el archivo considera poco frecuentes en un mismo formato de directo.